domingo, 18 de mayo de 2008

LA CUOTA ESPAÑOLA 2!!!

DAR LAS GRACIAS NO CUESTA NADA


El pelo largo, una camiseta negra con el logotipo de un grupo,una chupa de cuero y unos pantalones ajustados. Este es el prototipo de los heavys de los 80', hasta hace bien poco la tribu más numerosa, fiel y repudiada (exceptuando a los punkys) por la mayoría "bien-pensante".

Los heavys son una masa de jóvenes unidos por una música estruendosa, repleta de riffs de guitarra, tocada/escuchada a todo volumen y procedentes, en casi su totalidad, de barrios obreros.

En todo el mundo es igual, una inmensa cantidad de gentes unidas por un estilo musical cada vez más hetereogeneo, que subsiste sin el apoyo de grandes campañas publicitarias, pero que en cambio, funciona de forma muy estable: grandes tiendas de discos y promotores de conciertos le reconocen como el estilo que a lo largo del tiempo produce mayores beneficios, superando los avatares de las modas del momento.

Le es achacable cierto inmovilismo y cerrazon del público, pero a lo largo de los años ha generado multitud de estilos, que aunque en algunos casos desvirtúen el espítitu original de la movida, hacen que el metal, como un término mucho más amplio al de "heavy metal", continúe vivo y siga siendo excitante: hard-rock, trash-metal, speed-metal, funk-metal, hardcore-metal, rap-metal, death-metal, grind-core, doom, glam, A.O.R., sleezy... y muchas otras etiquetas le hacen un género diverso.

En España el metal sigue vivo. Aunque el termino heavy no esté de moda y los 40 Principales y demás morralla hallan conseguido que la tribu más numerosa sea la de los sin-criterio, locos por el disco de moda y por los pantaloncitos de marca, existe una gran cantidad de aficionados adictos al metal, tanto entre un público que superó su adolescencia ya hace tiempo, como entre las nuevas generaciones.

Musicalmente, hablar de heavy en España es hablar de resistencia, tesón, trabajo y tenacidad, ante el rechazo y la incomprensión.

Podemos situar el comienzo del heavy en nuestro país a principios de los 70, cuando surgen las primeras bandas de aficionados que, alucinados por grupos como Black Sabbath, Deep Purple o Led Zeppelin, deciden agarrar los instrumentos y lanzarse a la aventura. Aparecen nombres como Blue Mar, Trilogía, Coz, Cerebrum (Madrid), Smash, Storm (Sevilla), Lone Star o Tapimán (Barcelona).

Estos comienzos, envueltos en la situación política de una dictadura agonizante, no fueron nada fáciles. La idea general que se tenía de los grupos de rock duro era la de una panda de pervertidos, melenudos y drogadictos. Y por lo tanto las nuevas bandas, que en la gran mayoría cantaban en inglés, no lo tuvieron nada facil.

Por aquel entonces, el apoyo de las discográficas era totalmente inexistente, grabar un disco era un sueño irrealizable y el público no era demasiado numeroso. Pero en el 75 aparece el recopilatorio "Viva el rollo", grito de guerra de Mariscal Romero (locutor de radio que desde los 70 viene apoyando con todas sus fuerzas al rock duro y al heavy metal), ya con el castellano como idioma básico, y en el 78, Zafiro crea el subsello Chapa y lanza el primer disco de Asfalto, el primero de Bloque y después se editan discos de Ñu, Topo, Leño y Cucharada. También aparecen algunos recopilatorios como "Nos va la marcha" o "Rock del Manzanares".

Con la llegada de los 80 llega la época de mayor explendor del heavy en España. Barón Rojo, surgidos de la ruptura de Coz, son los máximos responsables.

Armando y Carlos de Castro, junto a Hermes Calabria (ex-Moris) y José Luis Campuzano "Sherpa" (ex-Módulos y también solista) dan cuerpo a la gran leyenda del heavy metal nacional, editando su debut en el 80, "Larga vida al rock and roll".

En el 81 aparace otra leyenda, Obús, capitaneado por el burgales Fructuoso Sánchez "Fortu" (ex-Nudo, Colores, Araxes y Union Pacific) y con Fernando Sánchez, Juan Luis y Francisco Laguna completando la banda.

Histórica es su participación en el IV Concurso Rock de Madrid, en el que rasgaron el aburrimiento que se respiraba en el ambiente con la vibrante "Va a estallar el Obús". Además fue la primera vez que una propuesta heavy, apoyada por la gente de los barrios marginales, se imponía a los grupos "popis", apoyados por la "gente guapa".

El 82 sería el año del asentamiento, cuando gran cantidad de público asiste entusiasta a los conciertos, tanto de Barón Rojo, como de Obús, como del otro grande, Leño. Una banda más inclinada hacia el rock urbano y abanderada por el carismático Rosendo Mercado.

En este mismo año Barón Rojo participa en el Festival Inglés de Reading y vende 125.000 ejemplares de "Volumen Brutal", disco del que también harían una versión inglesa ("Brutal Volume").

En el 83 aparecen nuevas bandas como Banzai, liderada por el virtuoso de la guitarra Salvador Dominguez, Mazo, que pronto desaparecería, Panzer, segundones de lujo, Santa, con voz de Azuzena y guitarra del ex-Ñu, Jero, y Sobredosis, grupo que poco a poco se perdió en el olvido.

El 83 también sería el año de la separación de Leño, por considerar sus miembros que habían llegado a un callejón sin salida a nivel creativo.

En el año siguiente, el 84, Barón Rojo y Obús se lanzan a la conquista de Hispano-América (se han dado cuenta que Europa es demasiado difícil) y editan un Doble en Directo, el Barón, y magnífico "Va a estallar el Obús", el grupo liderado por Fortu.

En este año nacen Angeles del Infierno en Euskadi, un lugar poco propicio para el heavy metal, y desde Navarra, Barricada, uno de los grupos abanderados del rock radical, pero que unía el heavy, entendido de una forma muy personal, con cierta actitud casi punk.

En el 85 comienza el declive del heavy. Las bandas comienzan a perder ventas y Chapa intenta lanzar nuevas propuestas, Goliath y Triton, pero éstas fracasan.

En este año reaparece Rosendo, con "Loco por Incordiar", un disco muy bien recibido.

En el 86 la escena sigue en declive. En el 87 Barricada ficha por Polygram y lanza su magnífico "Rojo". Nace Sangre Azul, una propuesta glam, con estética muy en la onda Europe y sin resultados musicales notables.

Por esta época los clásicos como Ñu o Asfalto resisten sin demasiada suerte y Panzer desaparece. Niágara, cantando en inglés, saca un primer disco interesante pero poco después abandonan. También nacen las primeras bandas thrash nacionales: Muro (heavy tradicional acelerado), Crom y Fuck Off.

Las discográficas y las radiofórmulas se han cerrado de nuevo a este tipo de bandas, nunca del todo aceptadas, y con el tiempo nacen las primeras independientes: Avispa, Justine y GBBS. Aunque sin demasiado éxito.

En los 90 nace Hard Vinil, otra independiente con un funcionamiento discreto, y muchos grupos optan por autofinanciarse.

En cuanto a bandas clásicas, el paranorama, en los inicios de los 90, es desolador. Muchas, como Asfalto, Topo, Barón Rojo,u Obús, han perdido fuelle y apoyo, y funcionan maltrechas, para terminar desapareciendo o subsistir al borde del la ruptura.

Por otra parte los primeros 90 significan el éxito para Barricada, que graban en una gran compañía, y para los Suaves, que vienen funcionando de forma independiente desde los primeros 80 y que terminan fichando por una multinacional. Ambos grupos venden importantes cantidades de discos y Barricada logra superar las históricas ventas de Barón Rojo (desgraciadamente en la actualidad ambos grupos están inmersos en un bajón creativo).

Tras la estela de Barricada aparecen multitud de bandas como Esturión o Leize. Y Platero y Tú, desde Euskadi, Extremoduro, desde Extremadura, y Reincidentes, desde Andalucía, logran un éxito importante y mantenerse editando discos con regularidad, practicando un estilo en el que se dan cita el rock urbano e influencias, en actitud, del punk.


Otras muchas bandas de todos los estilos del metal, A.O.R, Hard-rock, trash... funcionan a nivel local sin excesiva repercusión y sin grandes esperanzas de éxito, significando un costoso hobby para sus componentes.

También se rompen, como en todo el planeta, las fronteras del metal y se producen mezclas con estilos de todo tipo. El rap, el funk, el punk, el ska y el hardcore se entremezclan con el metal en multitud de propuestas, en su mayoría abanderadas por grupos que no reconocen el termino heavy como propio.

Dejando a un lado a las bandas, en los 90 la escena metálica es defendida por varias revistas (Heavy Rock, Kerrang, Metali-k.o., Metal Hammer, R.I.P....) y multitud de programas de radio, los de ámbito nacional (El Pirata, el Show del Mariscal Romero) y los de radios locales, independientes o piratas, que funcionan capitaneados por aficionados al género. En televisión el estilo, como otros muchos, es totalmente ignorado. Y en las radiofórmulas solo se da cabida a los grupos superventas.

POR: SantiBlack de Vagos.es